El sueño de Anna

Una mujer que viaja sola por ahí? Llama un poco la atención de la “gente normal”.
Una que recorre el mundo sola en moto? Les vuela la cabeza.
Eso sienten los que ven llegar una KTM 1190 cargada a tope, con banderitas de todo el mundo. Que al apagarse, su piloto se quita el casco y.. resulta ser una mujer muy bonita!! Es Anna Greschishkina, que viene viajando sin parar desde que salió de Ucrania en el 2013.
De los casi 700 contactos que tengo en facebook, por lo menos una tercera parte son motociclistas. Alguno de ellos publicó, o comentó en el muro de esta chica hace unos meses y gracias a esos algoritmos de Facebook que nunca vas a entender, me apareció a mi.
Me llamó la atención, y obviamente despertó mi admiración, así que le escribí y me ofrecí por cualquier cosa que necesitara si pasaba por Uruguay.
Fue así que entonces, varios meses después me contestó y coordinamos para que a su paso por Colonia se quedara unos días en mi casa.
Anna habla muy poco español, su lengua materna es el ruso/ucraniano, pero habla perfecto ingles, así que fue así que nos comunicamos.  Tiene 36 años, y trabajó muchos años en un par de empresas en el área de recursos humanos.  Desde los veintitantos maneja motos, y le gustan mucho. Hizo algunos viajes “cortos” con una Kawasaki Vulcan hace unos años.

Viajar le gusta desde pequeña, desde que salían con su padre en tren o en auto por ahí, así que un día decidió juntar esas dos pasiones y proyectar una vuelta al mundo en moto. En solitario.
Armó el proyecto como para dar la vuelta al globo en 2 años, y se lo presentó a varias marcas de motos, sin éxito. Hasta que golpeó las puertas de KTM, y fue la propia fábrica austríaca la que le cedió su modelo en promoción en ese entonces, la 1190 Adventure. Tanto Anna como la moto recibieron todo el equipo necesario para un viaje largo: maletas, ropa, accesorios, casco, etc.  Probó la moto un par de meses antes de salir, y el 27 de Julio 2013 dejó Kiev rumbo al este.
Su viaje la llevó (entre otros países) a través de Rusia, India, China, Tailandia, Indonesia y Australia. Desde ahí voló hasta USA, recorrió y comenzó a bajar hasta llegar a Ushuaia. Desde ahi volver a subir para llegar aquí. Luego de Uruguay su plan es Paraguay, Brasil, cruzar el Atlántico hasta Sudáfrica y subir hasta Europa occidental y terminar en su natal Kiev.
Lleva hasta el momento casi 100.000 rodados, y piensa que su viaje terminará en los 200.000.
Visita el Hogar Nimmo
A todos nos gusta compartir nuestras pasiones, y Anna no es extraterrestre. En su viaje por el mundo viene compartiendo sus experiencias mayormente con niños, así que visita escuelas, hospitales, y orfanatos.
Lo primero que me preguntó cuando confirmó que se quedaría en casa, era si había aquí en Colonia algún orfanato u hogar de ancianos que pudiera visitar. Como tengo contactos con el Hogar Nimmo, hice las averiguaciones para visitarlo.  En este hogar hay algunos niños huérfanos, y otros que tienen a sus padres, pero por alguna razon no pueden estar con ellos, así que pasan la semana en el hogar, van a la escuela y otras actividades desde ahi, y los fines de semana se ven con sus papás.
Me invitó a ser su traductor, a lo que accedí inmediatamente, no solo por darle una mano a ella, sino porque los gurises del hogar son divinos.
Ni bien llegamos, los gurises se nos vinieron casi encima a ver las motos. La de Anna estaba con las maletas, por lo que llamaba muchisimo la atención.
Luego de que las coronadoras lograron calmar a los 10 y pocos pequeños, de entre 6 y 14 años, se presentó Anna, la presenté yo y comenzó a dar su charla.
Les contó donde había crecido, cuando habia arrancado su viaje, por donde había pasado y cual era su plan, mostrándoles en un pequeño globo terráqueo inflable (que llevó ella) que tan lejos estaba Uruguay de Ucrania.  Les contó como había nacido su sueño de querer viajar y conocer lugares nuevos, y que todos le habían dicho que era imposible para una mujer sola hacer semejante viaje, pero ella insistió en su plan, hasta que lo consiguió.
Entre algunas preguntas y respuestas de geografía, y de conducción segura en moto, comenzó a mostrarles fotos de los diferentes países de su ruta, así como de lugares espectaculares y animales autóctonos de los sitios visitados. Mientras yo traducía lo que Anna contaba, disfrutaba las caras de asombro de los gurises, y los calmaba un poco, porque querían hacer una pregunta tras otra (aunque reconozco que yo también).
La charla llevó una hora, y quedó como regalo para los niños un globo terráqueo inflable, que Anna lleva siempre a sus charlas. Luego de regalárselos para que “estudien y conozcan los países del planeta”, una pequeña le preguntó:
-Y como vas a hacer ahora? Si nos dejás ese mapa te podes perder!!
Imposible no derretirse.
Sacamos fotos con la moto, con Anna, que incluso le permitió a un par acelerar la moto para sentir el poder y el ruido del motor.
Contestamos preguntas (yo siempre traduciendo) algunas muy ocurrentes e inteligentes de contexto político social, familiar, y cultural. Luego les regaló stickers de su viaje “I have a dream” a cada uno y les dejó un trabajito de deberes: Que cada uno le hiciera un dibujo de cual era su sueño.
Nos despedimos, con sonrisas de emoción, tanto de los chiquilines como de Anna, que me pidió que luego fuese a buscar los dibujos que le hicieran los niños (ya los tengo en casa y tenemos que coordinar como se los envío).
Compartiendo Colonia
Como hago siempre que tengo visitas, me esmero por atenderlos lo mejor que puedo.
Una noche, saqué a Anna a dar una vuelta por la ciudad, contandole un poco de la historia de la misma, y poniendola en situacion de actualidad también. Conoció lugares icónicos, que luego recorrió para sacar fotos.
Con mis amigos de Cruzados, hicimos un asadito para agraciar su visita, y otro día aprovechando que era el cumpleaños de Diego, ligó cazuela. Al menos una cosa es segura: se lleva la impresion de que nos alimentamos bien.
También nos tocó revisar un imperfecto en su moto, ya que uno de los días que se dirigía a una entrevista en una radio, la moto no quiso arrancar por un aparente problema con la batería. Asi que la tuvimos que cargar y luego dos amigos, Juan y Javier revisaron la batería y parte de la instalación para asegurarse de que todo estuviera en orden.
El día que salió hacia Montevideo, salimos a recorrer algun lugarde la ciudad que le faltó y sacar las últimas fotos, compartimos unos mates y nos despedimos (si, algún mate toma).
Anna se llevó una linda impresion de Uruguay, ya que siguió recorriendo un poco del país y en todos lados la trataron bárbaro.
Personalmente disfruté mucho de la estadía de Anna. Aprendí, como siempre lo hago gracias a mis visitas de otras partes del mundo, y lo mas importante, me hice de una hermosa amistad.
Otra de las cosas lindas que me ha regalado esta pasión por las motos.

Si la quieren seguir, aquí está su Facebook Anna Grechiskina
Y esta es su página web: I have a dream

Fuente: www.unarutapordia.com
Link al foro: http://www.motociclistasuruguayos.com.uy/web/tema/el-sueno-de-anna/

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