Foros La Biblia y el Calefon MU Cultura Literatura, Relatos de Motos Se pudrió todo en Rakhine State…

Este debate contiene 7 respuestas, tiene 5 mensajes y lo actualizó  hawk hace 2 años.

Zenex
Delcar Motos
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  • #17677

    pirata-del-tropa
    Participante
    Dunlop

    Estimados miembros del foro,

    foreros?, forenses?, foromitas?…bueno, sea cual sea el sustantivo en cuestión, el tema es que se saló la cosa en Maungdaw Town, Rakhine State, Myanmar.

    Desde inicios de octubre, han habido enfrentamientos armados: militares muertos y heridos, miembros de supuestas organizaciones musulmanas armadas detenidos y/o muertos, gente común y corriente desalojada… un desastre.
    Como consecuencia de esta situación, la mayoría de los extranjeros trabajando allí no hemos podido renovar el “travel authorization” (el permiso para estar ahí), y nos hemos tenido que “mudar” a Sittwe, una ciudad distante 5 horas en bote.
    El tema es que esto no es nuevo. La mayoría musulmana de North Rakhine State ha estado siempre de los pelos con la minoría budista. Y cada tanto se quema Roma…
    Por lo tanto quería compartir con ustedes unas memorias del 2012, cuando también tuvimos que salir “como chicharra de un ala”, y la cosa demoró 6 meses en retornar a una situación “normal”.
    Espero que les sea de interés, a pesar que está tan lejos de nuestra realidad uruguaya…

    Se pudrió todo en Maundaw…

    A estas exóticas tierras llegué en Diciembre del 2011, luego de un maratónico vuelo que comenzó en Montevideo, siguió en Buenos Aires, cruzó el Atlántico, hizo escala en Sudáfrica y me depositó finalmente en Kuala Lumpur, la capital de Malasia. Allí tramité la visa para Myanmar, me tatué un dragón, deambulé por el barrio chino y me hice compinche de los nepaleses que vivían en el hotelucho donde pasé cinco días. Finalmente llegué al aeropuerto de Yangon y se abrió otro capítulo de mi andariega existencia. Alucinando. Todo diferente. En el medio del Asia eterna y misteriosa. Aparte por esas épocas, todavía había dictadura, y las posibilidades de conseguir visa eran prácticamente nulas, así que ningún turista, ningún Mc Donalds, nada de nada occidental, todo “chinoco jandred per cent”. Después de pasar unos días en la otrora llamada Rangún, capital de la antigua Burma, partimos para el “field”.

    Para llegar a Maungdaw hay que volar un par de horas desde Yangon hasta Sittwe, navegar cinco horas hasta Buthidaung y finalmente trasladarse una hora en vehiculo terrestre. Dónde el Diablo perdió el poncho, como quién dice. Ahí uno se encuentra con una gran mayoría de “roghingas”musulmanes y una minoría de “rakhines” budistas. Los seguidores de Mahoma no practican el control de natalidad, tienen a las mujeres encerradas y en condiciones de completa servidumbre, y rezan cinco veces por día. Las familias son numerosas: 7 a 8 hijos es la norma. Una vez le pregunté a un musulmán bastante ilustrado y culto si era mejor tener pocos hijos, bien alimentados y cuidados; o muchos pasando hambre…la respuesta fue que cuantos más hijos tienen, más respetados son, así que dale gas… En todo caso, creo que más que respeto, lo que consiguen es fuerza laboral gratis. A lo largo de las rutas, campos y pueblos se ven niños realizando todo tipo de trabajos: picando piedras, cuidando ganado, rompiendo terrones en los sembradíos, acarreando ladrillos, trabajando en talleres mecánicos, en “tea shops” y en el mercado. Las madres no parecen muy cariñosas con sus vástagos; la violencia y el maltrato infantil son comunes, y la indiferencia es la norma. A lo largo del día y parte de la noche se escuchan con gran claridad y nitídez, debido al uso de potentes parlantes, las plegarias de los diversos mullahs que parecen competir entre sí en fervor religioso, pero que en realidad se dedican a la clásica práctica, común a todas las religiones, de mangar a los feligreses. Algo que llama la atención es ver hombres tomados de la mano, abrazados, o recostados unos con otros…muy cariñosos. Calculo que la razón de tal comportamiento es que las jovencitas, al llegar a la pubertad, son encerradas en sus casas, y cuando salen a la calle van todas tapadas con el “burkha”. Desde ese momento hasta que sean casadas (sin su consentimiento en la gran mayoría de los casos) no van a tener contacto con el sexo opuesto. Supongo que el hecho de que no hayan mujeres disponibles en la vuelta, hace que los hombres vuelquen su “afecto” hacia otros especímenes de su mismo sexo…

    En las tierras del estado de Rakhine mi tarea consiste en proporcionar agua e higiene. Mi posición es la de WASH Coordinator, secundado por el WASH manager, KoKo; 2 Construction officers y 5 Field Assistants. Con el KoKo hicimos buenas migas desde el principio y comenzamos la campaña diseñando un tipo de letrinas con base de ladrillo y paredes de bamboo. Lo novedoso de nuestra propuesta es que además de proporcionar los materiales a la gente que ayudamos, los entrenamos en métodos de construcción y el uso de las herramientas. Con el KoKo recorrimos en moto millas y millas de polvorientos caminos buscando materiales para la construcción de casi 1000 letrinas. El proyecto estaba muy bien encaminado, la gente motivada y nuestro equipo contento. Daba gusto ver el orgullo con el que la gente nos mostraba las letrinas que habían hecho con sus propias manos y el agua que salía de las bombas… Los sucesos del 8 de Junio frenaron súbitamente la marcha de las cosas…y ese día está grabado indeleblemente en mi memoria. En la mañana, los logistas me dijeron que la cosa se iba a poner salada entre la población musulmana y la minoría budista. Estos dos grupos co-existen precariamente, y cualquier chispa puede detonar un polvorín de violencia. Nuestros doctores, enfermeras y a la coordinadora de salud ( una suiza que era mi novia en esos tiempos) se habían ido a una clínica a más de 70 kms, en el medio de las montañas. Después de varios intentos, pude comunicarme con el equipo y decirles que debían volver a la base de inmediato. A eso de las 2 de la tarde, después de la oración en la mezquita, comenzó la hecatombe en el pueblo de Maungdaw. Multitud de musulmanes salieron a las calles armados con palos y piedras y arremetieron contra los barrios budistas. Estas dos etnias no se tienen ningún cariño y cada tanto pinta yuyeira… En poco tiempo el pueblo ardía en llamas, y el descontrol se había apoderado del otrora tranquilo pueblo. Y mientras el kilombo y las atrocidades campeaban en las calles de Maungdaw, nuestra gente estaba de camino, pero no teníamos comunicación con ellos y los nervios nos devoraban. Horas que pasamos en vilo, hasta que finalmente aparecieron nuestros autos con la gente aterrorizada después de haber pasado momentos inquietantes. La mayoría eran mujeres y estaban en estado de shock. A las que vivían en Maungdaw las llevé hasta sus casas, asegurándome que estuvieran seguras. El resto, de Yangon y otras ciudades, fueron todos al “compound” de UNHCR. El auto cargado hasta las manos. Cuándo le dije al chófer que después de dejarlos a salvo volviera a buscarnos a Pankaj (el administrador) y a mí, el muy marica se negó rotundamente; tenía un julepe bárbaro. No hubo manera de convencerlo, así que le largué una sustanciosa sarta de epítetos, y allá arrancaron auto, chófer y personal médico. La música de fondo eran disparos de metralleta, gritos humanos de diversa índole, ruidos de vehículos militares, el crepitar de los incendios… Mientras Pankaj agarraba documentos y plata de la caja fuerte, yo chequeaba la Suzuki Smash pollerita made in Thailand con la que me movía en esos tiempos. Una maquinita de confianza. Y allá arrancamos en la nave… con los documentos de la organización, los pasaportes, y algunos miles de euros de la caja fuerte en un bolso. Nunca voy a olvidar esa corta travesía; se avecinaba una tormenta y el cielo tenía un raro color rojizo. Me encomendé Al de Arriba, ya que cualquier cosa podía pasarnos en medio de ese desenfreno de violencia; el Altísimo escucho mi pedido y logramos llegar indemnes al refugio de la UNHCR. Ahí pasamos 2 noches hasta que en la mañana del domingo 10 salió un convoy de autos rumbo a Buthidaung, y de ahí en bote fuimos hasta Sittwe. Desde mucho antes de llegar a Sittwe se divisaban las columnas de humo de las aldeas incendiadas. La ciudad estaba en estado de guerra y destruída. Cientos de rakhines patrullaban las calles armados de machetes, espadas, lanzas, varillas de hierro ycuchillos. A Pankaj, que es nepalés, lo confundieron con un “roghinga” musulmán y casi lo lingan. Después de una larga espera en el aeropuerto rural de Sittwe apareció el avión y despegamos para Yangon.

    6 meses pasaron antes de volver la cosas a la normalidad…

    2vamqgh.jpg

    Zenex

  • #192518

    burgyman
    Participante

    De película

  • #192519

    indio2
    Participante

    veo que no es la primera vez que andas en esos ambientes..recorda que el cuero no tiene precio,o mas bien tiene un alto precio.no te regales y sobrevivi de la mejor manera.un abrazo desde aqui

  • #192520

    pirata-del-tropa
    Participante

    Estimados Burgyman e indio2,

    gracias por comentar

    Parece poca cosa… pero es grato recibir un “feedback”…

    Saludos,
    Pirata del Tropa

  • #192521

    indio2
    Participante

    totalmente de acuerdo.sobre todo cuando estas en las antipodas del uruguay.vamo arriba.un abrazo.tengo conocidos que estan diseminados por lugares impensables en asia ,africa y medio oriente.ahora te sumaste vos je,je,je

  • #192522

    burgyman
    Participante

    Es que mismo, leo tus relatos y me parece estar viendo una película.

    Parece mentira que pasen esas cosas en pleno siglo XXI. Y que haya un uruguayo laburando y viéndolas, es impresionante.

  • #192540

    hawk
    Participante

    Impresionante, la verdad que me encantan tus relatos Pirata del Tropa, y celebro que vivas con ése espíritu el trabajo que hacen, es muy bueno.

    Un abrazo desde uruguay

  • #192523

    willi
    Participante

    Pa loco no te puedo creer, que increíble que pases por todo eso. Un saludo. :clap:

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