Triumph Bonneville Bobber Black: La esencia del custom

 

Cuando en el año 2000 vimos por vez primera la Triumph Bonneville, a pesar de tratarse de una moto excepcional en muchos aspectos, nadie adivinó entonces que sería el inicio de un proceso que parece ya imparable. El fenómeno de las motos custom y retro de serie, cuyo buen funcionamiento sorprende sea cual sea tu experiencia, es ya digno de estudio. Por cierto: pocas marcas se han quedado al margen de estos diseños y las que han liderado este sector, entre ellas Triumph, han conseguido mantener e incluso incrementar su cuota de mercado. Las Modern Classics de Triumph, las Faster Sons de Yamaha, las R-nineT de BMW entre otras, han sido un bálsamo para disminuir el efecto de la bajada en las ventas de otros estilos. Y si hablamos del custom… aun con más razón.

Si la pruebas, te la quedas

 

Evidentemente para que esta radical afirmación sea cierta, la Triumph Bonneville Bobber Blacktiene que gustarte, independientemente de qué te ofrezca a cambio. Me explico. Cada día se producen infinidad de transacciones, compras y ventas muy alejadas del verdadero uso al que la destinara su propietario. Y no por ello hay que encasillar a esas motos como malas motos, son solo compras sin criterio objetivo y sin un adecuado proceso de introspección. ¿Qué necesito? o… ¿qué uso le voy a dar? Son preguntas que debemos responder sin dudar.

Cuando estas respuestas no son claras, en ocasiones esas compras están influenciadas por la publicidad, la fama de la marca, lo que nos gustaría conducir (y no lo que es más apto para nosotros) o a saber cuántos factores determinantes que influyen, desde la proximidad del concesionario a tu casa a otros muy subjetivos. ¡Un vecino tiene una y le va muy bien! Error. En esas maletas cabe todo lo que necesito en un viaje… ¡y solo viajas una vez al año! Error.

La moto se compra en muchas ocasiones con el corazón y eso no es necesariamente malo. Hay motos que a pesar de lo que nos dice su apariencia oscura (como ocurre con el acabado bobber black de esta unidad de Triumph), su buen comportamiento de marcha, fiabilidad, comodidad… son precisamente lo que buscan muchos usuarios motociclistas, también customers. De ahí lo de “si la pruebas, te la quedas”, pues el hecho de probarla ya implica un interés por su parte.

¿Ante qué tipo de moto nos encontramos?

 

 

 

La Triumph Bonneville Bobber Black está diseñada para una sola persona. Prohibida para todos aquellos que, en alguna ocasión, se vean en la obligación, aunque sea remota, de llevar a alguien y no se ha homologado una versión de asiento doble. Para ello ya existe la Bonneville Speedmaster presentada recientemente en San Diego, California, USA. Y dicho esto paso a describir el propulsor y, en el párrafo siguiente, su parte ciclo.

Este es un motor de dos cilindros en línea refrigerado por líquido, un twin paralelo y cuatro tiempos de 1.198 cc con el cigüeñal calado a 270º. Esta cilindrada se consigue con los 97,6 mm de diámetro y 80 mm de carrera de cada uno de los cilindros. La potencia máxima de 77 CV la alcanza al llegar a las 6.550 rpm y el par es de 10,7 Kgm a, tan solo, 3.100 rpm, por lo que se trata de un motor con buenos bajos y de una presencia siempre palpable, muy aprovechable sea cual sea la marcha engranada. Tal vez algunos por la potencia, lógicamente en los adelantamientos, agradezcan el mayor empuje al engranar una marcha menor. Pero los buenos bajos y medios de este motor no lo hacen imprescindible. La salida de escapes es doble, una por cada lado y es curioso pero pocas motocicletas presentan ya esa configuración, por lo que llama poderosamente la atención.

La parte ciclo es una característica reseñable de los modelos Bonneville, con el “dual tubular steel cradle” o cuadro doble cuna de aceroamortiguado con un amortiguador Kayaba, en el que interceden bieletas para hacer más eficaz y progresivo su funcionamiento. Es, por supuesto, ajustable en precarga de muelle y su recorrido es de 73 mm. El ángulo de dirección es de 25,8 grados y el avance de 87 mm. La distancia entre ejes es de 1.510 mm, con una longitud total de 2.235 mm y un ancho de 800 mm. El asiento está situado a 690 mm, lo que la hace muy apta para los conductores y conductoras de menor altura.

La horquilla de suspensión es una Showa de 47 mm de diámetro de barras con un recorrido de 90 mm y la frenada en ese eje se confía a una pareja de discos de 310 mm con pinzas Brembo de dos pistones. Contrasta con el único disco de la Bobber Black vista con anterioridad. Detrás la frenada elegida es un disco de 255 mm con pinza de dos pistones. Con dos llantas de 16 pulgadas y medidas de 130/90 y 150/90, su comportamiento es el propio de este estilo. Resulta muy fácil desenvolverse con ella en ciudad, pero el 130 delantero está ahí. La estética prima pero no la penaliza, pues es de conducción fácil por ciudad; y al salir a carretera nos demuestra muchas otras virtudes.

En recorridos urbanos

Describir sus medidas está muy bien, pero estas están estrechamente ligadas a su comportamiento y son prueba de su carácter. La baja altura de asiento permite apoyar ambos pies en el suelo cuando esperamos que se ilumine la luz verde de los semáforos, y la ausencia de vibraciones además de la eficaz refrigeración líquida, consiguen que esa espera no sea un suplicio. En otras motocicletas las piernas reciben un calor excesivo proveniente o de los escapes o directamente de los cilindros. No es así en la Bonneville Bobber Black. Los espejos retrovisores en los extremos del manillar son una solución estética, a mi juicio, acertada, y para mi altura –poco más de 1,70 m- conseguí regularlos correctamente. Tampoco afectan al uso diario entre el tráfico urbano pues los 80 cm de ancho total son una cifra contenida.

El tacto de los conmutadores es muy bueno incluso el del único botón de puesta en marcha, en la piña del lado derecho y el de elección de modo de conducción, Road o Rain. La del lado izquierdo con las intermitencias, claxon, y la posibilidad de accionar el control de velocidad, con un único pulsador y el visionado del resto de datos en la pantalla resulta muy sencillo y práctico incluso en marcha. Hablando de “visión”: los led del faro delantero, intermitencias, freno y posición trasero aportan un nivel de luminosidad muy elevado. Máxima tecnología con estética bobber. Por cierto la Bobber Black dispone de control de tracción. Si intentas salir acelerando fuerte sobre tierra, te acompañará unos segundos una luz naranja en el reloj velocímetro.

 

La información que muestra el único reloj es muy completa con temperatura del motor, marcha engranada, nivel de combustible, rango de kilómetros aun a recorrer, revoluciones del motor, consumo medio e instantáneo, columna del consumo y los cuenta kilómetros total y dos parciales. La iluminación en azul con fondo en negro es de muy fácil lectura. Los testigos de intermitencias, neutral y de luz larga quedan fuera de esa esfera para que nada distorsione su correcta visualización.

No dispone de caballete central pero la inclinación de esta moto en el lateral es la adecuada, ni excesivamente inclinada ni demasiado erguida. Siguiendo el estilo bobber de eliminación de todo lo superfluo el guardabarros delantero y también el trasero, son de tamaño reducido y presentan una muy tradicional nervadura central que los hace muy atractivos.

En carretera

 

 

 

Existe la creencia absolutamente fundada, que las motocicletas custom no son aptas para salir a hacer curvas, para viajar, por los cortos recorridos de suspensión, en definitiva… que son pura estética y poca practicidad. Si todo ello fuera cierto, la Triumph Bonneville Bobber no sería una custom y estoy convencido que ese es el estilo al que pertenece. Su funcionamiento en carretera es sencillamente ejemplar y como resultado, sin darte cuenta acabas rodando más rápido de los recomendable, sobre todo en carreteras de curvas… hasta el punto de alcanzar el asfalto con las estriberas si aumentas el ritmo. A ritmo normal solo lo oiremos muy ocasionalmente…

No le falta velocidad punta y más si valoramos el precio de las multas, pues he podido constatar que el empuje es muy bueno, gracias también al correcto escalonado de las relaciones de cambio, más bien cortas en relación a otras custom. Ahí se ve el ADN Bonneville, pues este motor es muy polivalente.Sin darte cuenta acabas rodando más rápido de los recomendable

El escalonado del cambio presenta poca distancia entre cada relación, de ahí que en cuarta relación y con el motor muy bajo de vueltas incluso a 120 km/h, no pienses en insertar quinta y sexta. Y la frenada me resultó muy predecible y dosificable con la llegada del ABS cuando realmente es necesario, lo que dice mucho también de los neumáticos. El control de tracción es otro aspecto de seguridad muy de agradecer, sobretodo cuando disponemos de una excelente cifra de par, inmediata al mínimo giro del puño del gas. Su efecto es inmediato si aceleramos con energía sobre tierra, y seguro que sobre asfalto húmedo evitará más de un susto. Al actuar notamos como se produce un momentáneo corte de encendido…

Muy personal

La Bonneville Bobber Black tiene la virtud de atraer poderosamente las miradas curiosas y no tengo claro si es por un muy alto nivel de los acabados, en tornillería, en soldaduras… o si sencillamente se trata de su aspecto clásico. 

También es cierto que no todo el mundo valora el hecho de que una moto actual tenga un diseño que simule una caja de cambios separada o un sistema de inyección y filtro que recuerda y mucho a un carburador Amal de los años sesenta y setenta. Observad por ejemplo el tornillo de sujeción de los colectores al salir de los cilindros que imita el de los años sesenta. Pero si bien en otros sectores no se juzgan esos aspectos, en el mundo de la motocicleta custom todos tenemos una opinión.

Del mismo modo pocos verán como una ventaja que, ¡nunca! te acompañe nadie, que es ¡lo que ocurre en el 100 % (o casi) de las veces en infinidad de otras motocicletas! y pocos lo ven entonces como un inconveniente. ¿Dónde está escrito que una custom –no una touring de aspecto custom- sea una moto cómoda para dos? En la Bobber Black de Triumph es imposible que el segundo de a bordo se encuentre incómodo. Tal vez por ello –en el resto de motocicletas- se le llame “pasajero”.

Objetivo

 

Su peso de 237,5 Kg (cifra en seco según Triumph), es un aspecto que se evidencia poco al moverla en parado, pues al tratarse de una moto con asiento bajo, es posible “remar” con ambos pies. El peso real con el depósito lleno de 9,1 litros de combustible, ronda los 247 kg en orden de marcha, que no es poco, pero también es cierto que en la Bobber Black no hay piezas de plástico superfluas y las que hay tienen un acabado más que correcto pasando desapercibidas, ¡hasta que acercas un imán! La carcasa del faro es de metal pero en cambio las tapas laterales, en las que leemos Bonneville Bobber, son de plástico. El consumo se va a 5,46 litros a los 100 km pero puede bajar de 4,5 litros incluso menos

Con nueve litros de capacidad en el depósito de gasolina no podemos pedir que la autonomía sea muy alta, pero se acerca a los 180 km pues el consumo ronda los 4,8 a los 100 km. En conducción normal y con el depósito lleno la información que nos aporta la pantalla de cuarzo líquido, refleja que podemos recorrer más de 140 km, pero eso es en el uso al que la destinamos el día de realizar las fotografías, con continuas paradas, giros, aceleraciones, frenadas bruscas y el largo y rápido recorrido hasta encontrarnos, en este caso con María Pujol para la sesión fotográfica. El consumo se va a los 5,46 litros a los 100 km, pero desciende hasta los 4,5 litros si bajas el ritmo. También nuestro compañero Victor Maciel ha preparado una comparativa con la Triumph Bonneville Bobber Black y gracias a ello podemos opinar con mayor conocimiento de causa, pues hemos recorrido muchos kilómetros. En realidad, dependiendo de la velocidad y del trazado, la luz de reserva entra cuando llegamos a los 130 kilómetros recorridos pero, repito con un uso de continuas paradas, aceleraciones, frenadas bruscas. Por lo que fácilmente recorreremos 30 kilómetros más en esas condiciones y comprobado… más de 180 kilómetros en conducción normal, con velocidad mantenida en sexta relación. El consumo medio en esta última situación desciende incluso de los 4,5 litros, lo que no podemos decir que sea excesivo en un motor de 1.200 cc. 

Y otro aspecto perfectamente constatable es que la Triumph Bonneville Bobber de 2016 confiaba en un único disco delantero. Como podemos ver en la Bobber Black de este 2018 se han montado dos discos en el eje delantero. La frenada ha mejorado, al menos el mayor mordiente consigue que el uso del disco trasero, para detenernos en menos metros, no sea ahora tan imprescindible. 

Costes de mantenimiento

Triumph dispone de una Tarifa Plana de Mantenimiento, tarifas cerradas, en la que queda muy claro el desembolso que te ocasionará llevarla al taller oficial. La visita al taller de estas motocicletas puede alargarse hasta los 16.000 kilómetros, por lo que el aceite del motor alcanza esa longevidad. Otra consideración es aquella que aconseja cambiar el aceite del motor cada año, independientemente del kilometraje que realicemos, que es una decisión que queda en manos de cada propietario. Por lógica en lugares con extremos de temperatura muy acusados o con humedades muy elevadas, es aconsejable actuar siempre como indica el libro de mantenimiento… pero no es menos cierto que nadie conoce, como nosotros, nuestra moto y nuestro garaje, además del modo de conducción al que la sometemos.

La cadena de transmisión, algo por lo que este modelo ha recibido algunas críticas de quienes son más partidarios del cardan o la correa. Lo cierto es que la durabilidad de un kit de arrastre alcanza un número de kilómetros muy considerable sin problemas, (15.000 km con un mínimo mantenimiento, pero hasta los 30.000 o 40.000 km si la tensamos y engrasamos a menudo). De nuevo el modo de uso, brusco, en carretera, en ciudad, influye en su durabilidad. Si además somos cuidadosos y engrasamos la cadena después de cada lavado, por ejemplo, o tras un viaje largo, o según nuestro criterio, por ejemplo cada mil kilómetros, conseguiremos que esta se encuentre siempre en buen estado. Y tensarla y engrasarla es una operación tan sencilla que para muchos será la única actuación que harán sobre su moto, ¡además de llenar el depósito!.

Un juego de pastillas de freno, tanto delanteras como traseras, tiene una vida útil de muchos miles de kilómetros (más de 10.000 Km e incluso más de 15.000 km) pero cada usuario es un mundo (hay quienes utilizan mucho el freno trasero). El mayor o menor desgaste depende del uso. Disminuye por kilómetro en el caso de rodar más por carreteras y autovías o autopistas y aumenta en ciudad.

Los neumáticos pueden llegar a durar más de 15.000 Km un trasero y tal vez alcanzar los 20.000 un delantero… pero es cierto que aquí influye mucho el vigilar siempre que la presión de inflado sea la correcta. Un solo recorrido de, digamos, 300 kilómetros con 0,5 kg menos de lo recomendable (y en determinadas circunstancias puede que no lo percibas), disminuirá muchísimo la vida de un neumático. Los Avon Cobra de la Bobber Black son realmente muy buenos, y de ahí su elevado precio. Tal vez para un uso urbano no sea necesaria tan buena goma…

El plan de Triumph para el mantenimiento o Tarifa Plana parece, a priori, una excelente guía, pues contempla el gasto de la primera revisión y el de las cuatro siguientes.

Opciones de personalización

l nivel de personalización con artículos homologados por la marca es cada vez más importante en la adquisición de una motocicleta custom. La prueba es la diversidad de modelos que, partiendo de la base Bonneville, se ha desarrollado hasta abarcar conceptos muy distintos, desde la versión Scrambler a la Thruxton, la custom Speedmaster o la que motiva esta prueba, la exclusiva Bobber Black.

Para la Bobber (y algunos de estos acabados ya los vemos en la Bobber Black) existe una línea de personalización denominada Quarter Mille en la que podemos escoger un silencioso Vance&Hines, terminales de escape en negro, colectores en color negro, semimanillares, puños Barrel Style, guardabarros delantero, asiento negro Statement, tapón de aceite, bisel de faro en negro y tapas de motor en negro.

 

El kit de inspiración Old School también sustituye el escape por un Vance&Hines, con un acabado mate del motor, manillar alto, guardabarros delantero de menor tamaño, asiento marrón, puños Barrel Style, bolsa lateral, tapón del depósito de aceite y algunos detalles muy exclusivos como las tapas de los pernos de las culatas.

Otros accesorios de muy buena factura que son los relojes de temperatura del motor o el reloj analógico, abrazadera del manillar, tapa del depósito del líquido de freno y varios espejos retrovisores para los extremos del manillar o en su posición habitual. El manillar alto es otra opción en cromado o negro, terminales de torretas, semi manillares, puños –incluso calefactables-, nuevo amortiguador trasero, guardabarros recortados, defensas, tapas del árbol de levas, gomas de apoyo de las rodillas para el depósito y estriberas. Y no faltan una surtido de tapones mecanizados en distintos acabados, anillos imitación del tornillo de los colectores y logos Triumph para colocar en distintos lugares de la moto. Si deseas conocer los precios debes preguntar en tu concesionario Triumph.

Indumentaria Triumph

Las prendas son un complemento obligado si eres el seguidor de una marca y consiguen fidelizar al propietario. Con Triumph las opciones son muchas y diversas, pues la gama Triumph abarca desde grandes y viajeras trail (con las prendas técnicas en cordura) a rápidas streetfighters, o las motos Heritage como la Bobber Black en la que la piel es la máxima protagonista.

Guantes, botas, cubrecuellos; pantalones, chaquetas, en definitiva… todo lo necesario para rodar en moto con seguridad lo encontrarás en tu concesionario oficial Triumph. 

 

 

 

Fuente : https://motos.coches.net/noticias/triumph-bonneville-black-prueba

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