TT Isla de Man – Una vez en la vida

El Show mas grande de la tierra

El TT de la Isla de Man es una de esas cosas que uno está acostumbrado a escuchar como si de una leyenda se tratase. Fotos de Barry Sheene, de Giaccomo Agostini, de Joey Dunlop dando una curva con la cabeza a centímetros de un muro de piedra, o saltando a 200 km/h entrando en una villa, parecen salidas de un libro de cuentos fantásticos de seres mitológicos que comandan maquinas infernales, en lugar que de una carrera de motos verdadera.
Pero el lugar existe, y los tipos que corren ahí son de carne y hueso. Asi que después de ver la película “Closer to the edge” en la que Guy Martin y Connor Cummings casi se matan, decidimos con Leo empezar a armar el viaje para ver “el show mas grandioso de la tierra”. Pasajes, alojamiento, costos de estadía, como moverse.. nada de eso teníamos idea, nunca habíamos ido a Europa, ni siquiera habíamos volado! 10 meses previos a la fecha, empezamos a averiguar antes que nada costos de pasajes aéreos para ver si estaba a nuestro alcance, luego alojamiento porque casi no hay hoteles, y ya que estábamos en la isla nos íbamos a perder la oportunidad de rodar en moto? Ni en pedo! Alquilemos una moto! Dio trabajo, muchas horas de internet, muchos correos de ida y vuelta, ya que no conocemos a nadie de por acá cerca que haya estado ahí antes. Y sale caro? Si, sale caro. Pero vale cada peso.
Se lleva a cabo entre la última semana de mayo y la primera de junio. Planificamos el viaje para llegar el sábado de la primer semana (semana de pruebas) por una cuestión de costos y horarios de los vuelos, llegamos a eso de las 18hs asi que nos perdimos la primer carrera de Sidecars que terminaba a las 14hs. El sol estaba alto todavía porque en esa época anochece como a las 21, la tarde estaba hermosa y nos esperaba en el aeropuerto la esposa de Mike (www.motorcycleadventures.im ) a quien le habíamos reservado una Honda CB500 del 2003 por una semana (433 libras). Levantamos la moto en su casa en Douglas, cerquita del Grandstand, y nos llevaron con el equipaje hasta la casa de Kamille en Glen Mona, donde nos hospedaríamos (280 libras por persona). La sensación de circular por el lado izquierdo de la carretera fue extraña al principio, pero después nos acostumbramos. Hay que estar muy atento al momento de salir, antes de poner primera, después el reflejo lo adoptas solo.
Esa noche nos ubicamos, conocimos un poco a nuestros anfitriones que tienen una granja de codornices y para esta época del año, como mucha gente de la Isla, ofrece alojamiento en alguno de los cuartos de sus casas para la gente que visita el TT. La capacidad hotelera de la isla es muy limitada, y generalmente un año antes del evento ya está colmada, asi que el gobierno habilita casas de familia para que los visitantes puedan alojarse.
Si bien estábamos prácticamente en el campo, frente a la casa había un hotel-bar (todos los hoteles tienen un pub) como esos que se ven en las películas, muy irlandés, pero muy fierrero. Ahí fuimos a cenar.
Fotos de motos y sidecars en las paredes, una mesa de pool, un par de dianas con dardos, olor a madera vieja y a espuma de cerveza volcada. Un veterano con una guitarra cantaba clásicos del rock americano e inglés, alguna cancioncita folk que no conocíamos, y hacía cantar al publico que no eran mas de 15 personas casi todas mayores de 40, algunos ya medio borrachos. Dave, el gordo del bar, después de asegurarse que la cocina seguía abierta, nos ofreció para cenar una “cheeseburger” (hamburguesa casera grande con queso, cebollas, lechuga, huevo duro, la salsa que se te cante y papas fritas) que disfrutamos con una Guiness negra, y una Okells amarga (cerveza local), que eran una delicia. A Dave el cantinero, un rubio de rulos largos por los hombros que cuando te hablaba te miraba por encima de unos lentesitos rectangulares chicos, le dimos un par de stickers de “Cruzados” que prometio dárselos a un amigo para pegar e un sidecar de la competencia.
Antes de cenar, estábamos por acomodarnos en la mesa y cae Simon, el esposo de nuestra anfitriona Kamille, un tipo gordo de pelo corto, ojos chiquitos y cachetes colorados de chupar, nos deja enfrente 2 chupitos de anis, levanta el suyo en señal de brindis y nos dice “Welcome to my country”.
El domingo era el Mad Sunday, y Kamille nuestra anfitriona en uno de tanos correos que habíamos cruzado nos había recomendado no perdernos ese evento.
Como casi todos los días, amanecía temprano con un sol radiante, que corriendo la mañana se iba ocultando tras nubes grises que se arrimaban a la montaña. Nos abrigamos, preparamos las cámaras de fotos, la bandera uruguaya, prendimos la Honda y nos dirigimos hacia Douglas por una de las tantas carreteras que bordean la isla. El paisaje de montaña verde- acantilados-mar es fabuloso e hipnótico, se adorna con un poco de ganado en las colinas, y las vìas del tren que todavía funciona, nos iban mostrando cuales iban a ser los escenarios donde nos íbamos a mover durante la semana. Buscábamos Douglas, intentamos ir por el circuito (Mountain Course) para desembocar en el Grandstand (lugar de partida y llegada de las carreras, donde están las famosas gradas y los boxes), pero nos perdimos. Aunque andábamos con el mapita, nos fué bastante difícil ubicarnos, asi que preguntamos a algún otro motociclista que andaba en la vuelta, y finalmente llegamos.
El Grandstand estaba a tope, no entraba una moto mas en ninguna parte del estacionamiento, ni la ruta, ni nada..asi que terminamos estacionando en el cementerio de enfrente.
Recorrimos, miramos, sacamos fotos, subimos a las gradas, anduvimos por los boxes, parecíamos 2 nenes de 10 años en Disneylandia. Mucho color, ambiente de fiesta, pero todo muy inglés, muy ordenado. Motos de todo tipo y marca, cosas que nunca habíamos visto y difícilmente vuelvamos a ver en otro lado de esa manera.
Al rato, salía la famosa caravana del Mad Sunday, esta vez en homenaje a Simon Andrews, un piloto inglés que había fallecido unos días atrás.
Nos preparamos, aprontamos las cámaras y nos metimos en la caravana. Manejaba Leo, asi que me colgué la bandera uruguaya en la mochila, para marcar un poco de presencia. En el momento que estábamos formados para salir, me paré en la moto y miré hacia atrás, no veía donde terminaban las colas de motos. Alucinante.
Motores al corte, alaridos de 2 y 4 cilindros, akrapovic, yoshimuras, japonesas, inglesas (muchas y hermosísimas inglesas), italianas, alemanas, suecas, americanas (pocas), jóvenes y viejas todas juntas gritando y saliendo ordenadamente haciendo caso a las señales de la organización.
6000 motos en caravana (SEISMIL!!!) que completaban casi unos 30 km de cola, recorrimos los 62 km del circuito, saludando a los locales y visitantes que arrimados al costado de la carretera nos recibían con alegría a lo largo de todos los pueblos que cruza el circuito. Una verdadera fiesta de motociclismo. A medida que íbamos circulando entre todo ese mundo de motos, además de atender el tránsito (por la izquierda siempre) intentábamos reconocer partes del circuito que habíamos visto en los videos o fotos, pero la escenografía de la isla es tan pareja, que cualquier parte (excepto algunas muy particulares) puede confundirse con alguna conocida.
A la salida de Ramsey, se sube a la montaña, donde durante la semana de competencia se circula solo en dirección al circuito, y hay carteles de “No limit” y “Go with the flow”, asi que se puede andar a “lo que de”, cosa que en nuestra Hondita respetábamos bastante, dado que había mucha humedad en esa parte alta de la montaña y no conocíamos la carretera. Luego de la caravana husmeamos los boxes, y pasemos un poco por los alrededores, mientras seguíamos estúpidos de tanta moto y tanta fiesta motera.
A la noche, salimos a recorrer Ramsey, que es el pueblo que nos quedaba mas cerca de la casa, entramos a un par de bares, recorrimos el puerto y las callecitas características. El ambiente era espectacular, los bares llenos de motociclistas, en su mayoría de 30 y pico en adelante, solos o en pareja, tomando cervezas (mucha..) y disfrutando de la música en vivo y las imágenes del día en TV. Afuera del bar no muchas motos, la gente de noche se mueve mayormente caminando o en taxis, eso también hicimos nosotros. La joda termina temprano, a eso de las 12 ya esta casi todo terminando, porque las carreras al otro día arrancan temprano, y mas temprano hay que ir a asegurarse un buen lugar. Por lo general el circuito se cierra 45 minutos antes de que arranque la competencia, por lo que conviene estar bien ubicado en ese momento. Esa noche cenando con Leo comentábamos “Esto está tan bueno, que si me tengo que volver mañana.. ya está pago”
Lunes, primer día de carrera para nosotros. Nos fuimos a buscar Balaugh Bridge, ese puentecito justo sobre una “S” bastante peligrosa. Ese día estaba programado Superbike, Sidecars y Superstock. El dia como siempre, arrancó precioso, y luego de tremendo desayuno en casa de Kamille, miramos el mapa y la guía de ubicaciones que habíamos comprado el dìa anterior, y salimos a buscar aquel mítico puente. La previa en el lugar era otra fiesta, moteros por todos lados, de todo el mundo, tomando cerveza y cidra, picando algo, haciendo el aguante y escuchando la radio “Manx TT radio”. Esa radio es la oficial de la carrera, y se puede escuchar el relato de todas las carreras por ahí, asi como información relacionada a horarios de largadas, espectáculos, etc.
Como a la hora programada para iniciar la carrera todavía había neblina en la montaña (casi todos los días pasó eso), se retrasó todo mas de una hora, asi que aprovechamos para hacer sociales, conversar con la gente, comprar comida y tomar mate, mientras los europeos me miraban y preguntaban que era eso? Algun francés se animó a tomar.
Se ven pasar 3 o 4 Marshalls, que son asi como comisarios de pista, que pasan en Yamaha R1 al palo, revisando todo el circuito, dando la indicación para que los Marshalls que están ubicados de a pie a lo largo del trazado ordenen a la gente a los costados y coloquen el vallado pertinente donde es necesario. Todo se hace en unos minutos y el circuito se cierra cuando pasa un Pace Car con una matricula que dice “Road Closed”, y al finalizar la carrera “Road Open”. Si te llegas a meter al circuito ya sea caminando o en moto mientras está cerrado, te multan con 450 libras.
Ubicados como podíamos, cámaras en mano esperábamos la orden de largada a través de los parlantes donde sonaba la radio, y tratando de agarrar los comentarios de los gringos que nos rodeaban, que también escuchaban la radio.
Largada, 10 segundos entre moto y moto, la radio va anunciando por donde va pasando, se escucha venir el helicóptero que sigue la punta, y “wwhhooooommmmm”, primer moto en pasar, creo que era John McGuinness.
No se con que comparar la sensación que sentí en ese momento. Estaba ahí, mirando el TT de Man, la carrera de motos mas antigua del mundo. 10 meses antes había empezado a planear el viaje, todo el tiempo que le metimos, y la guita que habíamos invertido estaba dando sus frutos en este momento.
Y siguieron pasando, Anstey, Martin, Dunlop, Cummins, Hutchinson, el otro Dunlop, y mas de medio centenar de pilotos. Pero no todas iban a ser emociones de las lindas. En un momento se escucha venir una R1 trancada, salta, cae mal y se va hacia la derecha chocando de frente contra la pared del pub que está sobre la “S” del puente. Tengo la imagen en mi mente aún: La moto choca frontal contra la espuma de contención, el piloto sale despedido hacia adelante, se da contra la pared y con el impulso vuela hacia el medio de la pista donde queda tendido. Se me aflojaron las piernas, la presión me pegó un tiron hacia abajo, y solo pensaba “movete..movete por favor hermano movete…” . Nada. Bob Price, 62 años, 40 de pilotaje, 12 en la isla. Marshalls y paramédicos auxilian inmediatamente, banderas amarillas, los pilotos aflojan, pasan por el costado de la escena y aceleran enseguida. La carrera sigue. La muerte es otra corredora. La moto(horquilla quebrada) es retirada, se limpia el aceite y agua de la pista tirando un polvo que no supe lo que era, y a los pocos minutos llega el helicóptero médico para llevarlo al hospital, donde después nos enteramos que había fallecido.
Luego de la carrera, dieron una vuelta de prueba las TT Zero, las motos eléctricas. No las escuchas venir, solo hacen ruido del neumático contra el asfalto, y nada mas!! No hay rebajes, no hay pique, nada. Hace menos ruido que una maquina de cortar pasto, pero sus velocidades no son nada despreciables.
Terminada esa vuelta, se corrió una clasificación de Sidecars, donde descubrimos con nuestros propios ojos que hay gente mas demente que los pilotos de motos. Si señor, esta gente está demente en serio.
Al otro día vimos la carrera de Superstock (motos entre 600 y 1200, de 2, 3 y 4 cilindros) donde se diferencian por su bramido las Buell y las KTM de 2 cilindros. Para esta carrera nos ubicamos en un pub llamado “The Crosby”, situado en una recta donde pasan lejos arriba de los 200km/h.
La ubicación era perfecta, el lugar lleno de gente y con una onda bárbara, plenamente disfrutable veíamos pasar las motos a menos de 3 metros de nosotros.
Esta carrera había sido pospuesta por temas climáticos desde el día anterior, asi que fue la única del día. El resto de la jornada nos dispusimos a pasear un poco, fuimos hasta Peel en el sur de la isla, y exploramos un poco la gastronomía.
Mucho pescado, cangrejos, langostas, casi todo frito o en sándwich, acompañado siempre de papas fritas y cerveza. Las cervezas son mas suaves y mas sabrosas que las uruguayas, podes tomar tranquilo un buen rato que no te afecta lo mismo que acá. Igualmente, la responsabilidad ante todo. Otra cosa común para comer, es el cerdo, preparado de diferentes maneras, casi siempre picado y bien condimentado. Un almuerzo promedio (no pidas sano) se puede conseguir por 15-18 libras.
EL miércoles vimos la segunda carrera de Supersport y el TT Zero en la clásica curva de casi 90 grados Creg-Ny-Baa. Son los únicos tickets de entradas que habíamos comprado y nos costaron 25 libras cada uno. Los compramos por internet en la pagina oficial y me las enviaron a casa por correo.
En Creg-Ny-Baa (como en otras ubicaciones pagas) hay gradas instaladas y una pantalla que te va mostrando los tiempos en los checkpoints de los pilotos de punta, eso está bueno porque si no agarras mucho ingles de la radio te rebuscas. Como es en la montaña, hacía un frio interesante. Los servicios montados son buenos, variedad de comidas, baños, y estacionamiento vigilado.
Ese día también vimos un palo, 2 motos llegaron juntas a la curva pero siguieron de largo y se dieron contra las protecciones, no hubo consecuencias mayores. También se caceló la carrera de sidecars, debido a que empezó a llover.. y que frio se puso!!
El jueves pudimos ver la carrera Sidecars y una prueba de Superbikes, encontramos una linda ubicación saliendo de Kirk Michael, sentados en el muro de una casa casi con las patitas colgando hacia la pista. Tanto sides como motos entraban desde una pequeña curva en un repechito donde saltaban y caían pocos metros antes de nosotros. Sacamos fotos buenísimas y videos geniales. Ver una moto saltar y caer en una rueda a 200km/h es fuerte, pero ver un sidecar entrar volando, con un flaco al costado agarrado de un par de manijas, con las patitas extendidas tipo superman hacia atrás es algo único, porque no siempre caen parejos, a veces salta solo una rueda, o 2, y caen torcidos, y se acomodan en la carretera misma.. es.. increíble.
En Kirk Michael está el museo de motos clásicas A.R.E., donde no conté todas, pero fácil unas 50 motos inlgesas impecablemente restauradas: Triumph, Norton, BSA, Douglas, Ariel, Matchles. Nos pasamos un ratito ahí, hicimos contacto con el dueño para averiguar repuestos para nuestras clásicas (precio de un carburador Amal para la Triumph o la BSA, 140 libras)
Luego nos fuimos mas al sur, a seguir disfrutando de los paisajes únicos, donde nos encontramos con una exposición de motos clásicas en Castletown. Triumph, BSA, Norton, todas en excelente estado. Bajamos hasta Port Eryn y Port St Mary, lo mas al sur de la Isla, pueblitos con playas y acantilados, casitas un poco mas modernas y hoteles.
El viernes, carreras de Lightweight y Senior TT. Esta última es la mas importante, es la carrera por la que el nombre del piloto ganador queda grabado en “la chapita” de honor del TT de Man.
Nos ubicamos en The Gooseneck, que queda saliendo de Ramsey antes de subir a la montaña. La vista es muy buena, tanto para el paisaje como para la carrera. El día estuvo impecable y las carreras mejor. Se hizo dueño del Senior TT Michael Dunlop.
 Algo que no hicimos mucho fue “noche”, el problema es que manejar chupado te puede salir muuuy caro, y es para arruinarte las vacaciones, los taxis no son baratos, y los ómnibus y trenes cambian su frecuencia a medida que anochece, por lo que volver a la casa donde nos hospedábamos no siempre era fácil. La joda arranca temprano, a las 7 de la tarde ya están chupando hace rato en cualquier pub, y a eso de las 22 arrancaban los espectáculos de bandas. Casi todas eran en Douglas o Jurbey, y la verdad que después de levantarse a las 7 y andar todo el día, llegan las 21 y lo que queres es descansar para al otro dia poder disfrutar tanto o mejor.
Lo que van a preguntar, cuanto salio todo? Es difícil porque de la Isla seguimos el viaje a Londres y Paris para aprovechar ya que estábamos ahí, pero tanto Leo como yo les podemos decir que Londres y Paris ni pican al lado de la Isla. Como numero estimativo, serían unos 6 mil dólares por persona incluyendo pasajes de avion
Creo que es una de las mejores guitas que he gastado, el lugar es único, y no es al pedo la fama que tiene. Es ahí donde las motos se hicieron grandes, es ahí donde los pilotos se vuelven leyendas, es el cielo del motociclista. No tengo dudas. Es algo para hacer una vez en la vida, aunque yo ya quiero volver.
Algunos videos:

Para seguir las aventuras de nuestro amigo Arnaldo Hernandez pueden seguir su blog: www.unarutapordia.com

 

Link al Foro:

http://www.motociclistasuruguayos.com.uy/web/tema/tt-isla-de-man-una-vez-en-la-vida/

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